A algunos papás les apasionan los autos clásicos y salir a pescar. A otros les encanta hacer caminatas y proyectos de bricolaje. Pero, sin importar cuán diferentes sean, los papás parecen compartir un rasgo común: su incontenible deseo de contar los chistes más terribles.
Y aunque podamos poner los ojos en blanco ante sus juegos de palabras y quejarnos ante sus frases ingeniosas, en el fondo, los amamos en secreto. Afortunadamente, el popular grupo de Facebook ‘Dad Jokes Daily’ presenta muchas de estas ocurrencias incómodamente divertidas, y hemos seleccionado algunas de las mejores/peores para compartirlas contigo. ¡No te pierdas esta lista y vota tus favoritas!
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Para muchos de nosotros, la infancia significó estar expuestos a un flujo constante de chistes clásicos de papá. Sin embargo, el término en sí no fue reconocido oficialmente en los diccionarios hasta 2014. Aunque apareció en X (antes Twitter) en 2007, y las editoriales británicas comenzaron a publicar libros recopilatorios de chistes bajo este tema en 2013.
La primera mención de los chistes de papá se atribuye a un editorial de 1987 en el Gettysburg Times. El escritor Jim Kalbaugh elogió a los padres por contar chistes vergonzosos a sus hijos, o, mejor aún, a otras personas delante de sus hijos. Kalbaugh sostuvo que esta práctica era "una de las grandes tradiciones de la paternidad que vale la pena preservar".
Entonces, ¿por qué los padres de todas las generaciones y países están tan interesados en este tipo de humor? El crítico de comedia y padre Jason Zinoman tiene una explicación. “La desaparición del sentido del humor de un padre comienza en los primeros años de la paternidad, cuando se hacen chistes delante de los bebés, pequeños filisteos que piensan que el juego del escondite es una forma divertida de distraer a los demás”, escribe.
Cuando los bebés crecen y se convierten en niños pequeños, se obsesionan con cosas triviales, lo que hace que sea fácil divertirlos con comentarios tontos. “Como tantos cómicos vagos, los padres los complacemos. Si los chistes funcionan, se quedan en el set. Poco a poco, nos volvemos adictos a las risas baratas”.
A medida que los niños se hacen mayores, los padres se muestran reacios a dejar de lado los chistes que han llegado a amar. “Cuando su humor madura, se burlan del nuestro y, en su búsqueda de un lenguaje crítico para expresar su desprecio, nació el chiste de papá”.
Además, se ha demostrado científicamente que los chistes de papá influyen positivamente en el desarrollo de los niños. Un estudio de la British Psychological Society sugiere que cuando los padres cuentan chistes malos, ponen a prueba los límites de sus hijos para manejar situaciones incómodas. Esto ayuda a los niños a ser más resistentes a los juicios y la vergüenza, preparándolos para convertirse en adultos seguros y empoderados.
Que majo, no sé da cuenta que es su mujer la que lo retiene para que no acabe en el bar...
Esperamos que ahora te sientas inspirado para continuar con el legado de contar chistes de papá y que estas publicaciones te hayan inspirado. Recuerda: ¡cuanto más malos los chistes, mejor!